La sociedad evoluciona muy deprisa. El entorno educativo cambia tan rápido que los métodos y sistemas aplicados a una generación no son válidos para la siguiente.
Sin embargo, seguimos aprendiendo nuestro rol social a través de la imitación, basado en la repetición de lo que nos resulta familiar, como animales sociales que somos.
Nuestro comportamiento en la estructura social del futuro, depende en gran medida de la percepción de la sociedad que tengamos en nuestra época de adolescentes, y nuestra actitud y predisposición a esa futura comunidad social estará condicionada por un conjunto de reglas y valores que adquirimos en nuestra etapa de aprendizaje.
La figura del padre, madre, tutor, profesor , maestra, etc, como referencia de comportamiento social ha ido perdiendo fuerza a la vez que infinitas fuentes de información hacen que el adolescente sustituya estas figuras de referencia por otras, procedentes de los entornos que les impresionan más, como películas, videojuegos, cómics.
Pero las películas, videojuegos y el resto de fuentes de inspiración no están realizadas con el fin de educar, sino entretener e impactar al receptor. Es por ello que los escenarios de referencia no son los más adecuados para servir de ejemplo en la enseñanza de los valores que deberán constituir la sociedad de mañana.
Se puede hacer una lectura negativa de la influencia de las películas y videojuegos en la educación de nuestros jóvenes, hay innumerables ejemplos de ello. Pero debemos asumir que hoy por hoy, uno de los cauces más importantes de educación social, una de las herramientas más potentes para llegar hasta los jóvenes, son estos dos medios: cine y videojuegos.
Por tanto, resulta sencillo entender ambos soportes como generadores de valores sociales, por su potencial y alcance.
Pero es difícil imaginar un entorno educativo en unos productos que están creados, en su mayor parte, para transgredir, para impactar al público receptor.
Este es el auténtico reto. Elaborar videojuegos que inculquen en nuestras futuras generaciones los valores y roles que queremos para la sociedad del mañana.
Hay que mostrar al adolescente/niño que el clima social normal no se basa en la violencia y en la crispación, sino en otros muchos valores que harán de la sociedad un lugar mejor para todos.